Hace unos meses la Fundación Española del Corazón aseguraba que comer en un restaurante asiduamente no tiene por qué suponer un aumento de peso en las personas siempre y cuando en la dieta se incluyan verduras y frutas y se restrinja el consumo de sal. Asociamos el hecho de los almuerzos o las cenas en restaurantes con el aumento de sal en las comidas. Y es de conocimiento generalizado que las elaboraciones de las dietas dependen considerablemente del lugar donde nos alimentemos.

La ingesta desproporcionada de sodio es uno de los principales inductores de la hipertensión. Se puede bajar de peso eliminando valores altos de sal en nuestro consumo alimentario. La sal compromete la retención de líquidos haciendo que se acumule el agua en nuestro organismo junto a las grasas.

Un estudio de la Escuela de Salud Pública y Medicina Tropical de la Universidad de Tulane (EU), ha concluido que el ejercicio físico reduce el efecto de la sal sobre la presión sanguínea. El mismo informe asegura que cuanto más se incrementa el ejercicio o la actividad física diaria, menor es la elevación en la presión sanguínea.

Para bajar de peso y ayudar a nuestra tensión arterial es menester disminuir la sal en nuestra dieta y hacer de los alimentos naturales y frescos la base de la alimentación. Si a pesar de nuestra reducción, nuestra vida sedentaria ayuda al asentamiento del sodio en nuestro metabolismo, podemos ayudar a bajar los rangos practicando algún tipo de ejercicio suave como caminar media hora al día o practicar algún deporte con los amigos dos o tres veces por semana.
Ejercicio en contra de una dieta con sal